|
Hace dieciocho años la zona de Aezkoa exigía justicia y pedía que fuese el de Mikel Zabalza el último caso. Casi todo el ámbito político hacía suyas estas reivindicaciones. Dieciocho años después ni ha habido justicia ni el Mikel ha sido el último caso.
Casi nadie dudaba de que las versiones oficiales que rondaban en torno a la muerte de Mikel Zabalza no eran reales; hoy, todo el mundo sabe lo que sucede en muchas detenciones, pero pocos se atreven a denunciarlo dando la cara.
Cuando se producen ciertas detenciones, casi toda la plana mayor política pone el grito en el cielo presumiendo lo que les puede estar ocurriendo a esos detenidos; para el resto de las detenciones, parece que en el entono político se presume otra situación muy distinta. ¿O no?
Si ciertos detenidos salen en libertad y denuncian torturas, en boca de ciertos políticos (para otros, todos los detenidos son iguales) las palabras más oídas son «hay que hacer... hay que poner...». ¡Hay que! Hay que... ¿olvidar? ¿Por qué no se dice «hagamos», «pongamos»? Otros dicen que estarían dispuestos a acompañar a los detenidos para comprobar in situ el trato que reciben; ya tienen oportunidades estos días, ¿o es que están esperando una llamada de los detenidos para decirles dónde se encuentran?
De tortura se considera también la situación en los centros penitenciarios españoles y franceses. Basándose en la dispersión y en la vulneración de sus propias leyes, como ocurre con la prisionera política de la zona Joxepa Ernaga, hacen padecer verdaderas torturas tanto físicas como psicológicas a familiares y prisioneros vascos.
En fin, el domingo en Orbaizeta se seguirán reivindicando todos estos derechos como ciudadanos y como pueblo.
|
|